EL EGO Y LOS TRES CUERPOS DE MANIFESTACIÓN HUMANOS.
A día de hoy, el ego se ha apoderado del ser humano, se ha apoderado de su cuerpo, de su palabra y de su mente, se ha apoderado de los tres vehículos de manifestación y expresión que tenemos. ¿Y cómo utiliza el elgo esos tres cuerpos o vehículos de manifestación o expresión?, pues, a través de la acción del cuerpo, la palabra, las emociones y la mente. ¿Cómo evitar que el ego utilice nuestros vehículos de expresión? Sometiéndonos nosotros mismos a una disciplina de no acción, de no movimiento, de silencio verbal y de quietud mental y emocional. Esto es lo que buscamos, precisamente, cuando nos adiestramos en la meditación, el arte de la no acción y la no reacción del cuerpo, la palabra y la mente. ¿Quién provoca el deseo de la acción? Las sensaciones y las emociones que se producen a través de las percepciones de nuestros sentidos, los cuáles, finalmente terminan desencadenado la acción y reacción de nuetra mente, en forma de pensamientos y deseos, así como la acción y la reacción de la palabra y del cuerpo, Pero todo surge como una provocación de las sensaciones que percibimos a través de nuestros sentidos, que provocan deseo y/o miedo. Una pregunta que nos podemos hacer entonces, es: si pudíesemos eliminar toda sensación ¿desaparecerían el pensamiento y las emociones y todo deseo de hablar o de actuar, o todo miedo o temor? Lamentablemente no, porque la mente tiene un archivo de memoria, tiene energía propia y aún cuando el cuerpo muere, ésta sigue guardando todas las experiencias y todos los deseos y temores del ser humano, en forma de energía de inercia mental, en eso que en el Budismo, se denomina, "Continuum mental". Ese continum mental se encuentra en nuestro subconciente. Por tanto, aunque el cuerpo muera y desparezcan las sensaciones, lamentablemente, el ego sigue existiendo, así como su deseo de volver a tomar cuerpo físico para poder manifestarse. La muerte, por tanto, no termina con eso que llamamos maldad, mal, oscuridad y eso sólo es posible si aprovechamos nuestra valiosa y preciosa existencia humana para adentrarnos concientemente en nuestro subconciente y descubrir la realidad oscura que cada uno tiene dentro de sí y la transforma en luz. La luz y la oscuridad coexisten dentro de la mente humana, pero actualmente, la oscuridad es mucho mayor, mucho más densa, es como un velo que hemos ido engordando vida tras vida, hasta tal punto, que la luz no puede apenas salir del interior y llegar a nuestro corazón.
Es como una bombilla a la cuál, en cada vida le hemos dado una pequeña capa de pintura negra. Llega un momento que el velo de la oscuridad es tan grande, que la luz no puede salir, no puede ser percibida. Ahora, nos toca hacer lo contrario, en cada vida tenemos que ir puliendo esa oscuridad, capa a capa. Cuánto más tiempo pulamos esas capas o velos a través de la meditación antes lograremos tener claridad y volver a ser seres realmente humanos. Si no lo hacemos, nos esperan muchas existencias renaciendo de manera involuntaria e inconsciente en este valle de lágrimas gobernado mecánicamente por las fuerzas oscuras e inerciales del ego. ¡Que nadie se haga ilusiones de renacer en un plano o mundo de luz y felicidad si no purifica su continuum mental!
!Es importante que aceptemos las cosas como realmente son y que no nos engañemos, o que no nos engañen con los cuentos infantiles que nuestras tradiciones religiosas(que pueden ser muy respetables), nos han enseñado desde niños, a través de sabe dios cuántas generaciones, acerca de la muerte!
!De momento, esto es todo, dejamos aquí esta breve reflexión, dado que es un tema muy extenso acerca del cuál podríamos hablar con mucha más profundidad, acerca de los estados post mortem!.
No sé.
14-10-2011
Templo Budista de Panillo.
