LA ORACIÓN Y LAS PLEGARIAS.
Bien, es importante aclarar que cuando una persona es víctima de adicciones y deseos compulsivos, que tiene hábitos y tendencias ávidos - compulsivas, especialmente aquellos que son dañinos, está desequilibrado y es probable que sea víctima de ataques de ansiedad, o de pánico, así como de obsesiones, fobias, manías…
En esta situación una persona no debe adentrarse en la meditación, no podrá y es más, se pondrá con toda probabilidad más nerviosa y alterada, empeorando su estado.
Por eso, si estamos ante ese tipo de situación, ya sea temporal o de manera crónica, es mejor hacer otras cosas, como practicar la oración, hacer plegarias, cánticos, mantras, escuchar sonidos relajantes, música relajante, hacer yoga, hacer postraciones, ejercicios de relajación, caminar mucho, hace deporte, en especial, dar paseos suaves en bici, nadar, darse masajes…todo aquello que pueda ayudarnos a relajarnos y a tranquilizarnos, a pacificarnos física, emocional y mentalmente.
Ver el capítulo titulado ”Salir de la depresión"
http://elportaldeltemplo.typepad.com/el_portal_del_templo_de_b/
No debemos de despreciar ningún método para poder salir cuanto antes, de esos estados de desequilibrio nervioso y, si es necesario, tampoco debe descartarse la ayuda de algún medicamento, en caso extremo, o como complemento a todo el esfuerzo que estemos haciendo, de una manera puntual. No debemos de ser fanáticos, debemos de admitir que todas las cosas que permitan al ser humano mejorar y tranquilizarse son buenas y que cada uno tiene que probar qué cosas le sienta bien, procurando evitar crear nuevas adicciones, no debemos descartar ningún tipo de ayuda.
Vipassana requiere ciertas condiciones mínimas de equilibrio en las personas y no todos reunimos esas condiciones. Para meditar es necesario estar equilibrados.
La oración es un método probado y que va muy bien para pacificar ciertas obsesiones, miedos y compulsiones mentales, y ayuda a pacificar y a tranquilizar al individuo y puede ayudarle. Por eso es que jamás debemos de menospreciar a esta forma de meditación, pues orar, es , al fin y al cabo, una forma de meditar, un poco diferente, pero es un método que ayuda a polarizar el pensamiento y las emociones y el corazón, ayuda a apaciguar los miedos y ciertas obsesiones mentales y darle a la mente un estado más tranquilo, un estado de fe y optimismo, que en muchos casos es muy útil para disipar estados de depresión y tristeza, abatimiento, estados emocionales de angustia y desesperación. Oraciones como el padre nuestro, o ciertas conjuraciones pueden ser de gran ayuda para ciertos estados obsesivos y maníacos de la mente. Ver el capítulo de este blog titulado:
(Antiguamente, a las personas que tenían problemas psicológicos se las tenía por personas poseídas y lo único que mejoraba su estado era la oración y también, se las hacía caminar muchas horas todos los días y peregrinar hacia algún lugar santo. Algunas eran sometidas a exorcismos, que no eran más que la recitación de ciertas conjuraciones y oraciones y, realmente se sentían mejor).
Si una persona es devota y se siente bien, lleva una vida correcta, tranquila, hace buenas obras, es generosa, se abstiene de dañar su cuerpo y dañar o perjudicar a otros y tiene valores como la compasión y siente lástima ante la desgracia y el sufrimiento de los demás, ¿qué más se puede pedir?, esa persona ya tiene su lugar en el cielo, tal vez no necesite ir más allá.
Sin embargo, no todos tenemos esa fortuna, no todos somos tan puros e inocentes y por ello, necesitamos un limpieza especial, un lavado especial, más profundo y enérgico para poder sacar lo bueno que tenemos y es para eso en donde Vipassana puede ser más útil, no significa que Vipassana sea el único camino, todo depende del estado y del tipo de persona, nada más.
Todos los métodos y técnicas son útiles y ninguno es único y definitivo y válido para todo el mundo. Eso sí, existen elementos que son necesarios conocer y observar, sea cuál sea el método que utilicemos para intentar mejorar y progresar espiritualmente, para procurar un cambio, al margen de la filosofía o principios. Son normas éticas fundamentales y universales sin las cuáles no sería posible ningún progreso espiritual: “No matar, no robar, no mentir, no atentar en contra la vitalidad del cuerpo, no tomar intoxicantes, no abusar de los placeres ni de las sensaciones, no adulterar, ser generoso…da igual si practicamos Vipassana o si oramos o realizamos plegarias en el idioma que sea, no importa, tenemos que atenernos a ciertas reglas de conducta ética fundamentales, de lo contrario, no avanzaremos más allá de cierto límite, ¡eso debe quedar bien claro!, si no, no podremos purificar el karma negativo que hayamos acumulado y por mucho que oremos o meditemos, por un lado hacemos y por el otro deshacemos, es decir, perdemos el tiempo.
Bien, pero si a pesar de orar y observar esas reglas las cosas no van bien, entonces, tal vez necesitemos un programa de lavado más intenso todavía, más movidito, más enérgico aún, algo que sea más revulsivo y nos haga vomitar si es necesario, para poder desprendernos de lo que nos hace daño. ¡Tenemos que probar, intentarlo de otras maneras o esforzarnos todavía más!
Cada persona tiene un karma particular en relación a su mente y algunos necesitamos probar antes de encontrar el método más adecuado a nuestro estado, siempre y cuando no nos limitemos a camuflar nuestros defectos y a engañarnos a nosotros mismos y creernos santos y perfectos, a crear una personalidad aparente de santos y de buen samaritano, cuando en realidad somos lobos, un gran lobo disfrazado de cordero; ¡es muy fácil caer en esto!
¡Tenemos que reconocer lo que somos, en todo detalle, aunque se nos caiga la cara de vergüenza, no importa!, ¡hay que hacerlo, hay que desnudarse ante uno mismo!
¡Muy pocos tienen en este mundo la conciencia tranquila como para no tener que avergonzarse de nada, muy pocos, por no decir nadie!
Muchos de nosotros creemos ser muy compasivos y comprensivos, misericordiosos, creemos que no sentimos odio ni rencor, pero ¿somos compasivos y misericordiosos cuando nos hieren, no sentimos deseos de venganza en ninguna ocasión, perdonamos siempre, sea lo que sea lo que nos hagan? ¿Qué sentimos cuando nos ofenden o nos desprecian o menosprecian, o nos insultan, que sentimos? ¡Pongámonos a prueba a ver qué pasa, pongamos a prueba a quienes se creen santos y perfectos, quitémosle el disfraz de la personalidad afable y bondadosa y saldrá la pestilencia del odio, el miedo, los deseos escondidos y todo lo demás!,pero, en vez de ésto,¿porque no quitarnos el disfraz a nosotros mismos?
http://www.meditacionvipassana.podbean.com/
Manuel Vázquez
Panillo, 31 de agosto de 2011.
