LAS ADICCIONES Y LOS HÁBITOS
Si al ser humano se le priva de todo aquello que le gusta hacer, de todo aquello que suele hacer, que suele procurar, de todo aquello que le gusta comprar, que suele obtener, de toda posibilidad de realizar aquello que desea y que le gusta hacer habitualmente, muchas personas entraría en crisis nerviosa de ansiedad, en de abstinencia, lo mismo que un drogadicto, o un alcohólico, un adicto al juego, o al robo, o al sexo, o a comprar compulsivamente cosas, o a comer por placer y tener el estómago repleto, o simplemente, de hacer lo que le gusta y hace habitualmente y que le da sentido a su vida.
El ser humano es un saco lleno de adiciones, compulsiones, pasiones, deseos, obsesiones, fobias, manías, miedos, complejos, … creados vida tras vida y trasmitidos generacionalmente, en la familia y en la sociedad y en el entorno en donde uno, crece, vive o se desenvuelve.
Somos inconscientemente adictos a un sinfín de cosas, al sabor de los alimentos, los olores, los colores, los sonidos, las sensaciones en general… Pero también, somos adictos a muchas cosas que nos gusta hacer y tener, aficiones, hobbies, costumbres, pasiones...
Hay pasiones, costumbres y aficiones que no son dañinas, no causan daño, ni a uno mismo ni a nadie en especial, no son pasiones ni hábitos ni tendencias nocivas ni dañinas, pero estamos tan acostumbrados a obtener satisfacción con ellas que si no pudiésemos realizarlas, nos aburriríamos, no sabríamos qué hacer.
Siempre existe cierto grado de adición, obsesión, compulsión, pasión, en todo aquello que hacemos y que nos gusta.
Muchas personas, especialmente en las ciudades, en donde el ser humano ha sido alejado de una vida natural, en contacto con la naturaleza y su ritmo, si se si le quita los bares y las cafeterías, la televisión , la radio, internet, los centros comerciales, las tiendas, el coche, la Bici, los patines, la música, el teléfono móvil, la PDA, el reloj contador de quema calorías, el gimnasio, las tiendas de ropa, el cine, la sala de fiestas, el club nocturno, el alcohol, el centro de reunión, las apuestas, la sala de juegos, el ciber café, el ordenador y así … Un sinfín de cosas, se sentirían tan aburridos que pronto entrarían en una fase de crisis de ansiedad y en algunos casos, de pánico, crisis de vacío existencial, otras de depresión, incluso, muchos se volverían locos y agresivos y empezarían a perseguir a gentes, a matar, a robar, a delinquir...sería un caos. No digamos que ocurriría si faltase la comida, el agua, o la electricidad, el gas... sería una locura, o si faltase el burguer king y las pizzerías, así como los refrescos, los dulces, las pastelerías, los chuches y las golosinas, o el azúcar, la sal y las especias para hacer más deliciosas nuestras comidas.
Nuestro modo de vida y nuestra sociedad y el mundo entero están construidos en base a un modo de vida consumista originado por las obsesiones, compulsiones, deseos, manías y adiciones de todos los seres humanos, no hay nadie que esté libre de alguna adición, compulsión, obsesión, hábito, aunque no sea consciente de estos. Si alguien quiere hacerse consciente de sus manías, costumbres, compulsiones, hábitos y obsesiones habituales, enciérrese voluntariamente en un retiro de meditación de diez días, inmóvil, intentando no pensar en otra cosa que su respiración y hacerse consciente de su sensaciones corporales y entonces descubrirá como su mente se agita y se revela y como es imposible estarse quieto y calmado y no sentir la ansiedad y ganas de levantarse y marcharse para hacer todas las miles de cosas que habitualmente hacemos todos los días, sin parar ni un momento, sin estar quietos ni en reposo, ni un segundo, agitados, físicamente, mental y emocionalmente.
Muchas personas, están tan acostumbradas a vivir en el bullicio y la actividad frenética de las ciudades, que si tienen que estar tan sólo un día en medio del campo o la naturaleza, se aburren, les entra ansiedad y ganas de marchar.
Solamente cuando uno se obliga sí mismo o es obligado a detenerse y dejar de hacer por unos día lo que hace compulsivamente todos los días, solamente así podrá descubrir que vive un infierno de ansiedad y estrés y nerviosismo e hiper actividad constantes, debido a los deseos, pasiones, hábitos, costumbres, adiciones, obsesiones, compulsiones, caprichos, miedos … Y que no es mas que un títere al mando y bajo el dominio del subconsciente y del ego, y que todo lo que hace, no importa si es bueno o malo, útil o inútil , provechoso o no provechoso, no son más que adiciones, pasiones que en algunos casos se han vuelto compulsivos, hábitos y costumbres que hemos creado en el tiempo, vida tras vida, incluida esta y si no nos hacemos conscientes de esas adiciones, de esos hábitos y costumbres mecánicos, de esas compulsiones sutiles inconscientes, pasarán miles de años y seguiremos deseando hacer exactamente lo mismo, vida tras vida y todo lo bueno y todo malo que hoy nos sucede o ha sucedido nos volverá a suceder.
El tiempo y el espacio son cíclicos y todo ocurre de una manera mecánica y programada si no conseguimos hacernos conscientes de nuestros hábitos adictivos y de nuestras tendencias conductuales.
Todo lo que ha acontecido en el mundo a lo largo de su historia y todo lo que acontece y todo lo que acontecerá es cíclico, entre otras cosas, porque el ser humano no es consciente de lo que hace y, opera bajo impulsos involuntarios, mecánicos e inconscientes, debido a sus adicciones, al deseo de repetir y perseguir siempre lo mismo, aquello que le gusta y le genera placer y bienestar, físico y psicológico, así como escapar, huir constantemente de aquello que le origina desagrado, temor, malestar.
Podemos afirmar que el ser humano no es un ser despierto que actúen bajo impulsos conscientes ni por voluntad propia, es un simple autómata, un zombi que se mueve en el mundo inconsciente del deseo y la ignorancia, un ser que sueña y que cree estar despierto, cuando en realidad, sólo sueña, un ser que se mueve siempre como un péndulo, entre los extremos del placer y el apego y el miedo y la aversión. Po este motivo, al actuar condicionados por impulsos mecánicos claramente definidos y mecánicos, jamás, el ser humano no se diferencia en absoluto a nivel evolutivo de una especie animal cualquiera de la naturaleza, es un animal más, aunque no se dé cuenta de ello, que actúa bajo impulsos, bajo un instinto claramente definido, con un programa definido de comportamiento y supervivencia.
La vida es un sueño, lo mismo que la muerte, si alguien desea vivir de verdad tiene que despertar, aquí y ahora. Si queremos despertar, tenemos que empezar por someteremos a nosotros mismos a una prueba de inmovilidad física y enfrentarnos a nuestros deseos y a nuestra ansiedad. Tenemos que aprender a meditar, adiestrarnos en el arte de la meditación, porque es la única arma que puede darnos la oportunidad de liberarnos de un destino puramente animal dentro de la naturaleza y puede permitirnos elevarnos a otro estado de manifestación más humano y prometedor. Si alguien desea o anhela vivir una vida con más sentido de la que vive, si alguien desea encontrarle de verdad sentido a la vida y ser consciente de lo que realmente es, tiene que liberarse de la ignorancia y la esclavitud sutil de la inconsciencia y del instinto, tiene que despertar, ¡aquí y ahora! y liberarse del instinto y de las adicciones mentales, físicas, emocionales.
! Hablar de instinto y hablar de adicciones es básicamente hablar de lo mismo ¡
Existen diferentes tipos de adicciones, adiciones físico-químicas, adicciones mentales o psicológicas, y existen adicciones sentimentales y emocionales, por ejemplo, hacia la pareja, los hijos, la familia, los amigos y los seres queridos en general. Son los llamados "Apegos sentimentales"
Existe también apego y dependencia hacia cosas u objetos y lugares, animales...
Las adicciones y apegos de tipo físico-químico no existen por sí solos, siempre están asociados a una sensación, o algún tipo de emoción o un pensamiento que produce placer o satisfacción.
Dentro de las adicciones físico químicas que hemos desarrollado, las más antiguas fueron la pasión y la satisfacción por el sexo y la comida y también la bebida y, como consecuencia de estas tres, se desarrolló la adicción y el placer del sueño. Estas adicciones son las que más daño han causado al cuerpo y a la mente (y son, las que todavía siguen causando más daño, porque son las que está generalizadas y más arraigadas en todas la culturas y en toda la sociedad, en las ricas, al menos), y, por tanto son las que tienen una relación directa con la decadencia y la involución de la especie humana que se ha producido a través de las edades.
La decadencia de grandes civilizaciones y de las primeras razas superiores que habitaron la tierra se produjo por la adicción a los alimentos, al sexo y a la bebida y al deseo de dormir y la pereza y el sibaritismo. Éstos originaron una pérdida de vitalidad gradual del cuerpo y de la mente, originaron enfermedades, pérdida de longevidad, pérdida de inteligencia y pérdida de los poderes innatos espirituales que otrora, el ser humano, poseía. El ser humano, pasó de ser un ser inteligente y superior, a ser un primate cazando animales y compitiendo por el territorio y luchando para eliminar y someter a sus competidores, para convertirlos en esclavos trabajadores, mientras él, dormía, bebía, comía...Se formaron clanes tribales, con derechos y privilegios sobre otros, surgió entonces la sociedad tal como la conocemos, unos viviendo a costa de otros, reyes, príncipes, nobles, privilegios, esclavos... (Leer el capítulo ”Las siete razas del planeta”, en el blog “El portaldeltemplo”)
Podemos afirmar, que jamás ha habido evolución alguna en la especie humana, al contrario, el ser humano, en sus primeras manifestaciones sobre la faz de la tierra era un ser auténticamente superior, una raza de Dioses y ahora, no somos más que simples animales, luchando por sobrevivir, llenos de enfermedades y con escasa inteligencia que sólo utilizamos, la mayoría de las veces, para dañarnos a nosotros mismos o a los demás, o a la naturaleza, o para intentar sacar algún tipo de provecho personal, pero lo peor de todo, es que todavía no hemos aprendido de nuestros errores, de nuestros muchos errores, ¡una prueba más de nuestra escasa inteligencia!.
Sin embargo, a pesar de todo, todavía son muchas las personas que piensan que este mundo va a cambiar para mejor, así, por arte de magia. Posiblemente, lo peor de de lo peor aún está por llegar, así que, más nos vale prepararnos psicológicamente y físicamente para soportar lo que tuvieron que soportar nuestros abuelos y tatarabuelos: hambre, frío, guerra, desolación, miseria¡ ¡Más nos vale! ¡ Ojalá que no sea así, ojalá!
Ellos, al menos, tenían tierras y pudieron sobrevivir, pero en una ciudad, donde nadie tiene autosuficiencia de ningún tipo, las cosas son más difíciles, somos totalmente dependientes y no sólo no tenemos tierra alguna, sino, que ni siquiera sabemos cómo se cultiva una simple patata, y lo que es peor, muchos niños, tan siquiera saben exactamente de donde viene la leche o los huevos ni nada de lo que comen, todo viene de los supermercados, jamás han visto ordeñar una vaca, ni como una gallina pone huevos. Hemos sido desconectados del medio natural que nos sustenta y nos hemos convertido en esclavos, en medio de muros de hormigón y en medio de escaparates y nos han llenado de deseo, de ansiedad por tener cosas inútiles solo para llenar nuestro tiempo, para tenernos distraídos y entretenidos, nos han vuelto dependientes, adictos y dependientes, han utilizado todos los medios posibles para hacerlo, para programarnos con la publicidad, el marketing, la radio, la televisión, las películas, los préstamos...el caso es, que ahora, hemos llegado al final del montaje, al final de la película y en medio de esta crisis, nadie sabe qué nuevo sistema puede funcionar para seguir con nuestro modo de vida y con semejante farsa ¿Se os ocurre alguno?. Bueno, dejemos esto, no es bueno asustar a nadie, más de lo que ya lo estamos todos ante esta incertidumbre social, económica y humana por la que estamos pasando, pero lo suficientemente preocupante como para empezar a pensar que el cambio tenemos que empezarlo a hacer cada uno de nosotros y que ningún gobierno ni ningún sistema político, económico o religioso va a ponerle remedio.
Siento ganas de dejar esto, dejar de escribir, porque siento que soy repetitivo y no sé realmente para qué sirve, ni para quién, realmente, no lo sé. Pero aún así, voy a intentar seguir en el tema del que nos hemos desviado.
Bien, antes dijimos que las adicciones podían ser físico- químicas, emocionales-sentimentales y mentales o psicológicas. Hablemos un poco de las adicciones y compulsiones mentales y psicológicas.
Las adicciones, obsesiones y compulsiones mentales suelen ser y de hecho lo son, más dañinas y perniciosas que una manía o adicción física y lo peor de todo, más difíciles de detectar y descubrir y por tanto, más difíciles de reparar o corregir. Una adicción física es más fácil de corregir, curar o superar que una adicción o enfermedad emocional y psicológica., porque, el cuerpo es algo que hoy conocemos con relativa profundidad, anatómicamente, funcionalmente, químicamente...conocemos casi todas sus enfermedades y sus síntomas y tenemos medios técnicos que nos permiten investigar los procesos químicos y buscar y encontrar remedios y soluciones. También hemos descubierto que muchas de las enfermedades del cuerpo tienen un origen psicosomático, es decir, están relacionadas con la mente, con su actitud y su propio estado, con obsesiones, sugestiones, engaños, mentiras, ignorancia, traumas psicológicos… y con una simple sugestión o autosugestión, o usando un falso medicamento, droga, o veneno y diciéndole a la persona que lo que toma le va a curar o le va producir determinado síntoma o efecto, pues, sucede realmente, aunque el medicamento o sustancia solo sean polvos de talco. El poder de sugestión de la mente, el poder de las obsesiones y sugestiones de la mente son muy grandes y muy difíciles de desarraigar. Pero, lo peor de todo, es, que dentro de nuestra mente existen un sinfín de sugestiones, tanto positivas como negativas, inducidas por mentiras, engaños intencionados, manipulación, ignorancia, miedos…y todos estas sugestiones pueden crear obsesiones y compulsiones, manías, fobias, aversión, rechazo, prejuicios e incluso, adicciones y crear costumbres y hábitos negativos que pueden convertirse en tradicionales y ser considerados normales dentro de la sociedad y transmitirse de generación en generación.
La sociedad entera y el mundo entero, a día de hoy, no es más que un conjunto de individuos programados y manipulados psicológicamente para un fin muy pobre y sin sentido y que no tiene otra salida o final que el fin, la auto aniquilación, la auto destrucción. Dicho de otra manera, nuestra sociedad y el mundo, tal como lo hemos desarrollado actualmente, no tiene futuro alguno, porque el único pilar que sustenta el mundo es el materialismo. ¿Lo comprendéis, lo aceptáis, o todavía hay alguien que cree que hay algo recuperable en todo lo que hemos creado?
Por eso, cuando una civilización llega a ese tope, a ese límite en que ya no es posible continuar, tiene que ocurrir algo que produzca un cambio radical, una limpieza en la sociedad, para darle una nueva oportunidad al ser humano, pero una oportunidad a aquellos que se dan cuenta de la situación y de que es necesario transformarse y cambiar.
Nuestra actual sociedad ha llegado al límite permitido por el planeta y el cosmos y por ello, dado que no es posible un cambio masivo y radical instantáneo, algo penoso y triste tiene que ocurrir para que se produzca un cambio, ya sean guerras, o bien, la misma naturaleza o el cosmos, que son los que determinan el tiempo de vida y supervivencia en un determinado planeta.
La tierra ya ha empezado a reaccionar, a dar los primeros avisos, pero lo peor no ha llegado. Lo peor vendrá desde el cielo, su nombre es Armagedón, Hercóbulus, Ajenjo. Ninguna guerra, ni siquiera una guerra nuclear puede arruinar el planeta y hacerlo inhabitable durante cientos o miles de años, como los efectos desbastadores de un meteoro gigantesco, capaz de provocar la destrucción y el hundimiento de los continentes y provocar además, una glaciación. Esto ya ha ocurrido y volverá a ocurrir, porque es cíclico, el cosmos tiene unos engranajes planetarios, como los engranajes de un reloj, sincronizados, y dentro de esos engranajes, se encuentran la visita periódica y el aproximamiento de determinados planetas errantes, o el acercamiento orbital de otras estrellas, que crean tensiones magnéticas, radiactivas y gravitacionales en todo en su entorno, incluso, esto sucede entre galaxias. Hay galaxias que se devoran las unas a las otras o se destruyen entre sí. Todas estas tensiones y todas esas energías, se transmiten a nivel físico o molecular, pero también se dejan sentir a nivel mental en el ser humano y en los seres vivientes en general, produciendo o induciendo comportamientos cada vez más agresivos en los sujetos que no tienen despierta su mente, es decir, en el 99,99999 por ciento de la humanidad y el resto, se supone que es la esperanza de la nueva civilización que se forme en la tierra, después de que se haya recuperado, después de unos cuántos miles de años. Mientras tanto, el ser humano es instruido y enseñado en otros lugares y preparado por seres de mentalidad superior, por maestros.
Todo planeta formado en el cosmos, alberga siete razas y tiene un tiempo limitado para albergar vida, la vida de esas siete razas. Cada raza tiene siete subrazas. El cosmos es el que determina el ciclo de tiempo que dura cada raza. Nosotros somos la quinta y estamos a expensas de que se produzca una revolución, a nivel planetario, cósmico y psicológico en el ser humano. Ahora, estamos en fase de espera, para que aquello que puede ser aprovechado, reaccione y pueda librarse de la limpieza y desinfección cósmica y planetaria que se avecina. Nuestro tiempo, ya sea a nivel individual, como a nivel de la sociedad entera, tiene el tiempo justo y cronometrado. Cada uno de nosotros es libre de hacer lo que crea conveniente y emplear ese tiempo también en lo que considere conveniente. El Arca de la salvación está a la espera de todo aquel que desee entrar.
El arca ha existido siempre, al final de cada raza se establece un tiempo y se abren las puertas. El que se esfuerza en entrar entra y el que no, se queda afuera. No todo aquel que desea entrar puede, pero si no desea y si no se esfuerza, todavía podrá menos.
Dijo el maestro: “Probad a entrar, porque muchos querrán y no podrán”
¿Qué se supone o qué se espera que tengamos que hace para entrar en esa arca? Tres cosas, fundamentalmente:
- Haber comprendido y superado los aspectos más oscuros y materialistas de nuestra realidad psicológica particular egoísta.
- No identificarse con la falsa realidad y las falsas necesidades.
- No tener deudas kármicas negativas graves, pendientes con la humanidad.
No basta pues, comprender o disimular los aspectos superficiales de la personalidad, ni sentirnos llenos de paz y tranquilidad y arrobamiento espiritual, hay que profundizar y conocer los aspectos más escondidos de nuestra mente, nuestras profundas adicciones, obsesiones, sugestiones, nuestra profunda ignorancia, así como nuestros miedos, que forman parte también de la ignorancia.
Tenemos que asegurarnos de que bajo ninguna circunstancia llegaremos a robar, a matar, a mentir, ni siquiera pensar en ello, o codiciar lo que es ajeno, ni sentir envidia, ni miedo, ni odio, ni rencor, debemos de ser capaces de conservar nuestras energías sexuales sin experimentar deseos compulsivos sexuales...solamente si conseguimos esto, a niveles realmente profundos de nuestra mente podemos formar parte de una nueva civilización más elevada, estable y duradera y realmente fructífera y evolutiva… Esos son los que tienen derecho a entrar en el arca, o sea, casi nadie, imagino.
Así que, si queremos entrar, ya podemos emplearnos realmente a fondo, para limpiar nuestras cavernas psicológicas y dejarnos de ensoñaciones mentales y cuentos de Hadas y de Ángeles de la fortuna, así como magias, mentalismo y espiritismo y otras ciencias que no sirvan realmente para adentrarnos en el conocimiento y la transformación de nuestras mentes.
Por último, una breve reflexión:
Si se nos preguntase que es lo que nos da más miedo, aparte de pasar por algún tipo de sufrimiento, experiencia física o privación insoportables, lo que más preocupa al ser humano es la muerte, el miedo a lo desconocido. Inconscientemente, lo que más miedo da al ser humano es morir, perder su cuerpo, o que resulte herido o dañado, o privado de lo que necesita o de aquello que le gusta y le proporciona placer y felicidad. Todos relacionamos la felicidad con el cuerpo, pero no con la mente. Conocemos el cuerpo, lo sentimos y sabemos cuáles son sus necesidades, por él tenemos experiencias y percepciones agradables que producen placer y felicidad sensorial, que se extiende a las emociones y a la mente y experiencias desagradables que producen malestar y dolor o sufrimiento de algún tipo, que también se trasladan a las emociones y a la mente.
Cuando uno muere, al contrario de lo que podamos pensar o imaginar o suponer, o creer, porque alguien nos ha dicho algo al respecto, el cuerpo muere, pero la energía de las emociones y el pensamiento asociados a las experiencias físicas que tuvimos en vida, continúan, es decir, la mente continúa, no muere, pero sigue atrapada por la inercia de repetir la experiencia de obtener placeres físicos y por el deseo de huir y evitar las experiencias que produjeron dolor. Es decir, la mente queda enfrascada o encapsulada, o mejor dijéramos, encajonada entre dos paredes de las que no puede escapar, moviéndose de una a otra pared, una, formada por los por apegos y deseos hacia lo agradable y otra, formada por el miedo y la aversión hacia lo que recuerda o asocia como desagradable. Cuando morimos, la mente continúa, es decir, queda lo que se llama en el Budismo: “continuum mental”.
Si hay algo de nosotros que tiene continuidad en el tiempo y en el espacio, es la mente, no el cuerpo, el cuerpo es una herramienta temporal de la mente para obtener experiencia y sabiduría en el mundo material, pero lamentablemente, queda atrapada por causa de las adicciones y luego, no puede liberarse de la materia y volver a su plano original, donde es totalmente libre y está exenta de sufrimiento y agitación, causados por el miedo y el deseo. Según el Budismo, la naturaleza original de la mente, su origen, es el vacío y allí, es libre y no tiene ningún límite para expandirse, no tiene condicionamiento alguno.
Cuando hablamos de salvarnos, de entrar en el arca de la salvación, pensamos que es para salvar el cuerpo, pero el viaje real de esa arca de salvación no es del cuerpo, sino de la mente y por eso, realmente, de lo que hablamos es, de la salvación de nuestra mente, no del cuerpo. El cuerpo es temporal, pero la mente no lo es. ¡Gravémonos esto en la cabeza!
Recordemos lo que dijo el Gran Kabir: “El que intente salvar el cuerpo lo perderá, pero el que intente salvar su alma, se salvará”
Si una persona muere siendo un adicto a las sensaciones,lleno de apego y añoranzas, su mente no puede marcharse hacia un plano de manifestación libre y sin condicionamientos, renacerá una y otra vez en mundos materiales, con cuerpos físicos de formas diferentes, para obtener sensaciones y eso, tarde o temprano, origina dolor, no solo placer.
No siempre tomamos un cuerpo humano para manifestarnos en la materia, la mente a veces renace en reinos con cuerpos diferentes al de un humano, porque también necesita obtener información en esos planos o reinos de la naturaleza. Por eso es tan importante no causar daño alguno a ningún ser, no matar ni causarle privación o dolor alguno, entre otras cosas, porque ese ser generará miedo y odio o rencor hacia la persona o ante aquello que le hizo sentir dolor o sufrimiento y reaccionará e intentará hacer justicia y vengarse. No debemos matar ni causar daño a nadie, porque detrás de cualquier forma de vida hay una mente adquiriendo experiencia y si se le hace daño adquirimos karma, es decir, tenemos que sufrir esa experiencia de dolor que hemos obligado a experimentar a otros. La mente acumula en el continuum mental, todas las experiencias, así como la asociación de los lugares, circunstancias y seres con los que obtuvo tal o cuál experiencia, la mente no olvida.
“No hagas a los demás lo que no quieres que a ti te sea hecho”, es una ley Universal. ¡No mates, no robes, no mientas, no engañes, no explotes, no manipules a nadie, no lo confundas, respeta, respeta, respeta…! ¿Es tan difícil de entender? ¿No es una simple cuestión de sentido común, tiene que ver algo con algún tipo de dogma o religión?, No.
Por eso, si queremos liberarnos, no basta con conocer nuestra realidad psicológica y lograr no identificarnos con ella, tenemos que conocer y acatar unos principios éticos fundamentales y no transgredirlos, pero, dado que, por ignorancia y , porque nunca nadie nos ha hecho reflexionar sobre esto, nunca nos han hablado de estas cosas, nunca nos han hecho tomar consciencia de estas cosas y, debido también a que hemos hecho mucho daño en el pasado, hemos acumulado mucho karma negativo, hemos transgredido leyes fundamentales y universales y, mientras no enmendemos o reparemos esos daños, tampoco podremos irnos definitivamente en ese arca de salvación. Es decir, es necesario compensar el daño causado, haciendo pagos para compensar las deudas y transgresiones y la forma de hacerlo, es, haciendo el bien y prestando ayuda siempre que nos sea posible, ya sea material, intelectual, emocional, educacional, física, psicológica…a quién lo necesite y como no, también dentro de nuestras posibilidades y no sólo a quién conocemos y nos cae bien, por supuesto, ni solamente a las personas en general, sino también a los animales, a la naturaleza y al medio.
En el Budismo, es una costumbre hacer ofrendas a los seres invisibles y dar de comer a los animales, porque hemos acumulado muchas deudas con la naturaleza y por eso a veces sufrimos catástrofes y privaciones por su parte.
Es una costumbre también, cuando meditamos o formulamos algún deseo, hacerlo en beneficio de todos los seres, no sólo para nosotros. Todo lo que hacemos, pensamos o decimos debe tener este fin
Bueno, vamos a dejar este tema aquí, no vamos a extendernos más, aunque quizás sea un tema sobre el que se podría escribir tomos enteros muy interesantes.
Para terminar…Muchas personas buscan a Buda, a Cristo, Krisna, Confucio….dios, o al profeta histórico de su tradición religiosa, todas muy respetables. Si leemos las distintas escrituras sagradas, veremos, que al margen de algunas particularidades y adaptaciones que estos maestros tuvieron que hacer para hacer comprender y hacer llegar sus enseñanzas al pueblo, a veces con dificultades, debido a tradiciones y fanatismos muy arraigados en la sociedad de la época en donde tenía que enseñar, el fondo y el trasfondo de las enseñanzas eran los mismos, con distintos lenguajes y simbolismos, pero eran las mismas. Todos hablaron de la meditación, de la oración, de ciertas normas de conducta, de ciertas observancias sobre los hábitos y costumbres, hablaron de los deseos, del ayuno…todos. Si estudiamos un poco acerca de todas las filosofías religiosas del mundo, tienen pilares comunes, incluso en la secta católica.
Muchas personas oran y piden todos los días, en todas las partes del mundo, casi lo mismo:
“Cristo, Buda, Mahoma, Dios….dame esto, ayúdame a conseguir esto” o, “líbrame del pecado, de este malo pensamiento, de estos malos deseos, ayúdame a cambiar”, otros, simplemente, se creen o se auto proclaman a sí mismos apóstoles de Jesús, Buda…y se ponen a predicar y a hablar en sus nombres, sin embargo, pocos, muy pocos de todos los creyentes y supuestos practicantes y seguidores de sus profetas y maestros se sientan a meditar, muy pocos, tal como hizo el buda o Jesús, en el desierto, por ejemplo, y vencer los deseos y la tozudez de la mente y los hábitos y adicciones y las sensaciones del cuerpo. ¡Pocos hacemos esto, muy pocos!
Si alguien desea realmente encontrar al Buda o a Cristo, tiene que hacer exactamente lo que predicaron y lo que hicieron y enfrentarse a los deseos y a las sensaciones, pero no lastimando el cuerpo, pegándole con un látigo ni dejar de comer y morirse de hambre, tampoco vamos a irnos al desierto durante cuarenta días, sin agua ni alimento alguno, ¡moriríamos, no estamos preparados para esto! Ni tampoco vamos atravesar los Himalayas, sin casi abrigo ni alimento, como hicieron los lamas que huían del Tíbet hacia la India, durante días, a través de las montañas nevadas, con temperaturas de muchos grados bajo cero.
El drama de la pasión de del Maestro Jesús fue un drama de sensaciones de intenso dolor, que nadie, sin la debida preparación, podría soportar. Para poder soportar ese drama, Jesús fue adiestrado en la meditación y no en vano, se iba al desierto a meditar, para ponerse a prueba. Recordemos el drama de la pasión, primero fue traicionado por uno de sus discípulos y renegado por Pedro, luego fue latigado hasta quedar su cuerpo en carne viva, luego le pusieron una corona de espinas en la cabeza, luego le hicieron caminar bajo el sol, con una cruz de madera pesada, encadenado y casi muerto de sed, le dieron a beber vinagre; por el camino hacia el Gólgota era insultado y cuando llegó arriba, le atraviesan las manos y los pies con grandes clavos en la cruz de madera, lo izan con los pies y las manos clavados en la madera, sustentando éstos todo el peso de su cuerpo ,y al final le clavan una lanza en un costado …y a pesar de todo, al final dice:
¡Señor, perdónalos porque no saben lo que hacen!
Cada vez que uno se sienta a meditar y hace el esfuerzo de enfrentarse a los deseos de la mente y a las sensaciones del cuerpo y se concentra y lucha y se esfuerza, está imitando lo que ellos hicieron, están haciendo lo que ellos enseñaron, tratando de verificar sus palabras.
Si alguien desea realmente encontrar a buda o al Cristo, tiene que hacer e imitar, dentro de las posibilidades, lo que ellos hicieron, enfrentarse a los deseos y sensaciones y entonces, posiblemente, aunque sea por momentos, los sentiremos, los encontraremos en el lugar en donde pueden hallarse: “Dentro de nosotros mismos, ocultos, detrás de todos nuestros deseos, obsesiones y adicciones”, ¡No les encontraremos afuera, jamás, ni en ningún altar santo e inmaculado lleno de flores!.
Monje inmóvil quemándose en señal de protesta.
Escuchemos estos proverbios Zen:
“Si encuentras a Buda en algún camino, ¡mátalo!”
Y este otro proverbio: “En agua limpia no se crían peces” o, “El loto surge de agua llenas de fango”
Significan: ¡Dejemos de buscar al Buda o al Cristo fuera de nosotros, están dentro de nosotros, detrás de nuestras debilidades,detrás de nuestros hábitos y deseos y de nuestros miedos!
“Sólo hay que sumergirse, suavemente, haciendo uso de nuestra respiración, procurando no remover el lodo y entonces, veremos los peces y las flores de loto, emergiendo de las profundidades”
Para terminar, viene a mi mente la palabra INRI, escrita en la parte alta de la cruz.
INRI significa “Ignis Natura Renovatur Íntegram”, lo que es lo mismo, “El fuego renueva incesantemente a la naturaleza”
“Fue tal vez la última enseñanza del Cristo, un recordatorio de que estamos de paso y que todo tiene un tiempo determinado, luego, es purificado por el fuego”
Podéis seguir leyendo en:
http://elportaldeltemplo.typepad.com/gnosis/2011/09/la-oraci%C3%B3n-y-las-plegarias.html
http://elportaldeltemplo.typepad.com/gnosis/2011/09/el-arrepentimiento-y-el-perd%C3%B3n.html
http://elportaldeltemplo.typepad.com/gnosis/2011/09/novena-profec%C3%ADa-armaged%C3%B3n.html
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Manuel Vázquez
Sábado, 20 de agosto de 2011.
Templo Budista de Panillo.

